CON PRECAUCIÓN

Vivienda para todos va en serio
Por Sergio Mejía Cano

En la conferencia matutina que ofrece de lunes a viernes la presidenta de nuestro país, Claudia Sheinbaum Pardo, el pasado 16 de diciembre de este año que termina se dio a conocer que se llevó a cabo un sorteo, bajo el esquema del Programa Nacional para Vivienda del Bienestar para beneficiar a sectores de la sociedad que no son derechohabientes del Infonavit y del Fovissste. Este sorteo se llevó a cabo en la localidad de Chignahuapan, Puebla.
Esto del sorteo me recordó que cuando se creó el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en 1972, la primera distribución de casas se realizó precisamente mediante un sorteo, en el que salieron beneficiados varios trabajadores tanto solteros, casados, en unión libre y hasta jubilados; en este último caso le tocó a un tío materno que ya tenía años jubilado en los Ferrocarriles Nacionales de México, al que le tocó una casa en la colonia Miravalle, al sur de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, localizada en las faldas del cerro del 4.
Esas primeras casas que se otorgaron a esos primeros beneficiarios eran -son- de dos plantas y cochera; ya para el segundo sorteo fueron de una sola planta con tres recámaras y cochera, también tal y como las que se otorgaron en el Infonavit Mirador, al norte de la ciudad de Tepic, Nayarit. En estos primeros casos, a quienes les tocó recibir estas primeras y segundas casas, antes de los 15 años de haberlas recibido ya las habían pagado quedando ya sin nada a deber.
Ya posteriormente fueron los sindicatos los que llevaron la batuta para determinar a quién se le daba casa y a quién no, esto en lo que se refiere por lo menos al sindicato ferrocarrilero posiblemente con el acuerdo del Infonavit. Aunque lo peor del caso es que después ya no fueron casas como tales, sino que se cambió el esquema de vivienda cuando se dieron apartamentos dúplex o algo así que consistían en una vivienda abajo y otra en la planta alta y de dimensiones muy reducidas tanto en recámaras como comedor y sala y con un baño por demás reducido y, ya por último comenzaron a construirse edificios de cuatro pisos en los que los únicos habitantes de esos edificios que tenían patio eran los de la planta baja que era la base de un cubo de luz para los demás apartamentos de los demás pisos; apartamentos también de reducidas dimensiones con dos pequeñas recámaras en donde difícilmente cabe una cama matrimonial y nada de burós o cómodas y algunos como comedor nada más una barra que divide la cocina de la sala.
Viviendas por demás denigrantes, pero al menos muchas familias llegaron a tener un techo bajo el cual dormir y guarecerse.
Sin embargo, algo pasó o se les ocurrió a los directivos del Infonavit o a los gobiernos federales en turno que, a pesar de ser una viviendas infames, aunque viviendas al fin y al cabo, se les prendió el foco de que los préstamos para adquirir estas viviendas se hicieran impagables, pues según algunos de los beneficiarios conocidos, comentaban que en el Infonavit se les decía que los primeros pagos durante los cinco años iniciales eran para amortiguar los intereses del préstamo a pagar por recibir su vivienda y ya después de esos cinco años comenzarían a pagar el préstamo; pero, beneficiarios que les dio la curiosidad de llevar la cuenta de lo que iban pagando, con sorpresa vieron que ya habían pagado el monto del total del préstamo, pero que se les seguía descontando mediante nómina el cobro mensual, por lo que al acudir a las oficinas del Infonavit a preguntar por qué les seguían descontando, les salían con que todavía debían una cantidad casi similar a la de préstamo original y, al insistir los deudores en el porqué seguían debiendo, les hacían un juego de números la mayoría de las veces incomprensibles para los trabajadores, por lo que varios de esos beneficiarios llegaron a pagar hasta tres o cuatro veces el monto del préstamo inicial.
Sin embargo, también desde la tercera o cuarta entrega de viviendas, a los trabajadores se les comenzaron a poner algunos requisitos para poder adquirir sus préstamos para vivienda o vivienda en sí, pues se les exigía mostrar actas de matrimonio, tener determinado salario, para así acumular puntos para ver si eran viables para adquirir ya fuera un préstamo o alguna vivienda.
Afortunadamente, dese el pasado sexenio se empezaron a investigar todas esas fallas en que se le incrementaba el monto del préstamo a los trabajadores; investigación que ha seguido en la actual administración.
Sea pues. Vale.

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