CON PRECAUCIÓN
Patria o muerte
Por Sergio Mejía Cano
Ante este embate que ha arreciado el gobierno estadounidense hacia la hermana República de Cuba (la bella), recordé que allá, a mediados de los años 60 del siglo pasado, en una reunión familiar en la que se encontraban también algunos amigos de mis hermanos mayores, algunos de ellos desaprobando que el comandante, Fidel Castro Ruz y sus copartícipes en el triunfo de la Revolución Cubana hubieran aceptado la ayuda y protección de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
En esa charla terció mi papá exponiendo a quienes despotricaban en contra del comandante, Fidel Castro un ejemplo a nivel familiar. Dijo mi papá a estos muchachos que, él que haría si el rico del barrio se enojaba con él y, por ser una especie de cacique en la colonia, les dice a todos los abarroteros del barrio, así como a los locatarios del mercado de la zona que no le vendieran nada de nada so pena de tomar represalias en contra de todos esos comerciantes. Así que él, mi papá, como padre de familia, ¿qué iba a hacer para poder mantener alimentariamente a su familia? Y no nada más eso, porque también si se fundía un foco o necesitaba cables, enchufes o cualquiera otra cosa material para hacer arreglos y reparaciones a la casa, etcétera.
Pero, si un comerciante del otro lado de la ciudad le dice que lo ayudará en lo posible para que no le faltara lo más esencial y que le enviará cotidianamente toda esa ayuda, pues obviamente que tendría que aceptar ese apoyo sin pensarlo dos veces, sin importar el enojo del rico del barrio o si está peleado con aquel comerciante que lo va a apoyar, ya que ese era un asunto ajeno a él.
Uno de aquellos muchachos que criticaban a Fidel Castro, le dijo a mi papá que eso era lo malo: que Fidel había aceptado instalar cañones apuntando a Miami y que eso había puesto en riesgo a toda la región, incluso a nuestro país. Mi papá respondió que precisamente por eso había dicho que ese era un asunto ajeno, pues el comandante tenía que cooperar de alguna forma por el favor de la ayuda que la URSS le estaba proporcionando.
Se ha documentado que, desde el triunfo de la revolución cubana el 1 de enero de 1959, la isla de Cuba comenzó a sufrir las represalias de los gobiernos estadounidenses desde el republicano Dwight Eisenhower hasta el actual, el también republicano, Donald Trump, con sus claras excepciones en donde el asedio hacia Cuba no fue tan cruel como el del demócrata, James (Jimmy) Earl Carter. Sin embargo, hoy en día ha quedado demostrada la peor crueldad que podría exhibir un presidente gringo como Donald Trump; aunque tal vez no sea él el artífice de esta crueldad, sino de quienes lo manipulan. Una crueldad que raya en lo peor que podría mostrar una mente humana al impedir que no se le suministre ni una gota de petróleo a la isla mayor de las Antillas, generando con esto, tal y como lo han señalado varios analistas e inclusive nuestra propia presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, una posible crisis humanitaria debido a que Cuba necesita de los combustibles de todo tipo no nada más para su movilidad ciudadana, sino para abastecer de energía eléctrica toda la isla y, desde luego, para que los hospitales funcionen debidamente.
Se ha dicho desde siempre que, las desestabilizaciones que hacen los gobiernos en otros países son con el fin de crear un descontento de los ciudadanos en contra de sus gobernantes tratando de hacer ver a esos ciudadanos nada más el árbol, pero impidiéndoles que vean el bosque, es decir, que lleguen a comprender que no son los gobernantes los enemigos, sino otros que están en una parte de lo que hoy se denomina como Norteamérica.
Afortunadamente, una de las prioridades al triunfo de la revolución cubana fue alfabetizar a su pueblo con el fin de que todo mundo pudiera leer y discernir las causas y motivos que llevaron a la revolución y, para que la misma población se diera cuenta por sí misma lo que estaba ocurriendo y no nada más estar atenidos a lo que les dijeran o contaran otras personas. Es por esto que, hoy en día el pueblo cubano está considerado como uno de los más politizados del mundo; claro que, con sus excepciones, pues en todas partes del planeta siempre habrá algunos tipos de disidencias.
Y, como dicen algunos analistas: si el pueblo cubano ha resistido ya tantas agresiones una más la van a soportar, pues en caso de una invasión, el invasor tendrá que llegar a un genocidio casi similar al que ha estado haciendo Israel (USA) con el pueblo palestino.
Sea pues. Vale.
Publicar comentario