*No deberán tener arriba del 2% de su contenido total
Las grasas que obtenemos de los alimentos naturales, son un componente importante en nuestra dieta diaria, son una fuente de energía del cuerpo y ayudan en la absorción de las vitaminas. Pero no todas las grasas son buenas ni trabajan en el organismo de la misma manera.
Sin embargo, la grasas trans, se forman a través de un proceso industrial que añade hidrógeno al aceite vegetal, lo que hace que el aceite se vuelva sólido a temperatura ambiente. Con este proceso se altera el sabor y la consistencia de los productos, con el fin de que se mantenga estable su sabor durante largos periodos de tiempo y evitar que se echen a perder.
Pero, ¿por qué este tipo de grasas son tan malas?
Estas grasas se consideran el peor tipo de grasa que se puede comer, ya que aumentan el colesterol “malo” y, además, reducen el “bueno”.
Una alimentación que tiene este tipo de grasas aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, una de las principales causas de muerte en el mundo, así que cuantas más grasas trans consumas, mayor será el riesgo para tu salud.
Las grasas trans provienen de procesos artificiales y se encuentran en muchísimos productos que consumimos con frecuencia.
Te dejamos en la siguiente lista solo algunos de ellos:
- Pasteles
- Galletas dulces
- Tartas
- Manteca vegetal
- Palomitas para microondas
- Pizza congelada
- Masa refrigerada
- Papas fritas
- Donas
- Pollo frito
- Salsas
- Helados
- Botanas saladas y dulces
- Crema de leche para café
- Margarina
Aunque la industria de alimentos ha buscado procesos que sirvan para poder elaborar productos con las características que necesitan, sin que sean dañinas para los consumidores, aún hay productos con exceso de grasas trans a la venta. Fuente: Secretaría de Salud federal.
El decreto que prohibe las grasas trans en México entró en vigor a partir de este miércoles 20 de septiembre. Sin embargo, aún falta que el Ejecutivo publique el reglamento donde se establecerán los ejecutores y sus responsabilidades. Este tiene dos objetivos: que ya no se le añadan grasas trans a los productos y que no se distribuyan productos que tengan más del 2% de ácidos grasos trans del total de estos.
Hay dos tipos de grasas trans en los alimentos, las naturales y las artificiales. Las primeras se producen en el intestino de algunos animales y, los alimentos que se crean a partir de estos como carne o lácteos, pueden contar con una porción de estas. Las segundas son creadas industrialmente durante un proceso en el que se agrega hidrógeno a los aceites vegetales líquidos para que se solidifiquen y, por lo tanto, duren por mucho más tiempo, expone la Asociación Americana del Corazón.