Por: Redacción
De acuerdo con Nathan Mansbach, pionero de la yoga de la risa en México, la terapia de la risa es una manera de hacer meditación profunda. Esto se debe a que, estar inmersos en el acto de reír es un acto de meditar y de ubicarnos en el presente al 100%. Alguien que ríe no se preocupa por los problemas sino que les da su propia dimensión y aprende a solucionarlos con una actitud adecuada y positiva con más confianza en sí mismo.
Además, enriquece las relaciones humanas, alquilen que sabe reír, difícilmente es violento.,
Existen numerosos estudios científicos que avalan que el cerebro no distingue entre la risa auténtica y la simulada, así que los ejercicios de la terapia aportan los mismos beneficios que la risa espontánea.
Con la risa, producimos endorfinas, serotonina, oxitocina y neutralizantes del cortisol.
La risa equilibra los hemisferios cerebrales, por lo que favorece la creatividad, cambia nuestra actitud y mejora la capacidad para resolver los problemas.
Mejora la capacidad respiratoria y oxigena el cerebro
Disminuye las sensaciones de miedo, enojo, tedio y tristeza
Baja los niveles de ansiedad y estrés
Fortalece nuestro sistema inmunológico, gracias al aumento en el suministro de oxígeno a todas las células del organismo
Controla la hipertensión arterial
Previene y combate las enfermedades sicosomáticas.
Aquí algunos ejercicios:
- Risas de saludo: Este ejercicio implica caminar alrededor de diferentes personas con las palmas de las manos juntas. Cada vez que veas a alguien debes mirarle a los ojos y sonreír.
- Risa de león: Implica sacar la lengua, abrir los ojos y estirar las manos mientras ríes.
- Tarareando la risa: Se realiza mientras ríes con la boca cerrada y tarareas.
- Risa silenciosa: Abre la boca y ríe sin hacer ruido. Además, implica mirar a los ojos a los demás y hacer gestos divertidos.
- Gradiente de risa: Empieza por sonreír y luego comienzas a reír lentamente con una risa más suave. Aumenta la intensidad de la risa hasta que logres que esta sea abundante.
- Risa de corazón a corazón: Este ejercicio se trata de acercarte a una persona, cogerle la mano y reírte. Si las personas se sienten cómodas, pueden abrazarse.